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lunes, 17 de octubre de 2016

Abaigar

ABAIGAR



Cuando visita el pueblo en 1801, Igual de Soria sólo se refiere a las de S. Miguel y S. Bernardo. En S. Miguel, a media hora del pueblo hacia Monjardín, manda que la vea un perito que reconozca «el cielo raso y demás obras precisas para su decencia», además de ordenar que «se terraplene la iglesia» y se haga un cubierto exterior «para acogerse los vecinos en caso de lluvia», y de retocar el bulto del santo y retirar «los tres niños que están a la parte del Altar y se ponga en su lugar una cruz». Esta es ermita románica de origen, de planta rectangular y cubierta a dos aguas. En la de S. Bernardo, en el centro del pueblo, mandó retocar la imagen de la Virgen, «perfeccionar la mano de ésta» y «componer la mano del santo pintándolo». La imagen está en la parroquia y de la ermita quedan restos. También desapareció la de S. Nicasio. A la salida del pueblo, se levanta el Calvario, que conserva el ático del anterior retablo mayor de la parroquia, del XVI. S. Bartolomé está sobre el camino que une los que van a Oco y Etayo, cerca de la muga con el primero de estos pueblos. La ermita es neoclásica, del XIX, con planta de cruz latina. La imagen en el retablo principal es moderna; pero se guarda otra del XVI, con ojos de cristal. Durante siglos, S. Bartolomé, sede de la Cofradía del mismo nombre, con hospital anexo, ha estado en Oco. Así lo afirman la relación de ermitas de 1585 -fue una de las sesenta autorizadas-, numerosos procesos y la visita de 1801, entre cuyos mandatos se expresa que «se reserva S.S.I. proveer con más conocimiento acerca de la traslación de la ermita de S. Bartolomé». En la cofradía ingresaban los vecinos de pueblos de Valdega, salvo Learza. Los de Oco a veces intentaron aplicar su jurisdicción sobre S. Bartolomé. Así, en 1625 se opusieron a la intención de la cofradía de celebrar una comida en la casa pegante a la ermita y argüyeron que la comida se hacía con mucha indecencia del santo.

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