Catalina Erauso (La Monja Alferez)
Nació
en San Sebastián (España) en el seno de una de las mejores familias vascas.
A
los cuatro años su padre la recluyó en el convento de San Sebastián el Antiguo,
donde una tía era la priora, de donde escapó a los quince, tras ser víctima de
un abuso sexual por parte de otra monja mayor que ella.
Recorrió gran parte de
España vestida de hombre y haciéndose llamar Alonso Díaz Ramírez de Guzmán o
Francisco de Noyola, hasta embarcar con rumbo a las Américas. Allí fue soldado y
debido a su valor fue ascendida a alférez, empleo del que nacería su
sobrenombre.
Mató en duelos y reyertas a muchos hombres, entre ellos a un
hermano suyo, cuando finalmente fue detenida en el Perú tras una de sus peleas y
le amenazaba el ajusticiamiento, pidió el amparo del obispo y le explicó que era
mujer y que había escapado de un convento.
Recibió del rey Felipe IV una pensión
como premio a su valor.
Viajó a Italia y obtuvo permiso del papa Urbano VIII
para llevar siempre ropas de hombre.
Viaja a México, donde instaló un negocio de
arriería y vivió como hombre hasta su
muerte.
