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viernes, 26 de junio de 2015

ANTONIO MACHADO. LEONOR IZQUIERDO


Antonio Machado cumple religiosamente con sus clases, mientras empieza a tomar confianza con la joven de la que hace participe de una atención preferencial. Leonor es aficionada a la poesía encontrando en el poeta, canal de expresión de sus emociones. De vez en cuando se la encuentra en sus paseos por San Saturio y la sigue a distancia. Ésta, siendo consciente de los sentimientos del primero se lo hace saber a sus amigas. Enseguida entran en relaciones. Se produce en Machado una transformación en su visión de Soria que va a afectar sin duda a su poesía. Pedirá su mano a través del profesor Zunón. Se fija la fecha de la boda para cuando Leonor cumpla los 15 años, será el 30 de Julio de 1909. Un día paseando con sus amigas les dirá que tendrá que desistir de los paseos con ellas, pues se ha comprometido con el profesor de francés del instituto.
   
 

Llega el día de nupcias, Antonio y Leonor salen de la calle Estudios, hacia la plaza de San Blas y Rosel, giran hacia la izquierda por el Collado llegando en este paseo de 300  metros a la Iglesia Santa Maria la Mayor, Entran los enamorados e invitados, incluidos al completo el claustro de profesores. De padrino y madrina, el tío de Leonor, Gregorio Cuevas y la madre de Antonio Ana Ruiz, respectivamente. Ya son marido y mujer ¡¡ Vivan los Novios!! La luna de miel van a  Zaragoza, Pamplona, San Sebastián y Madrid.    

Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.
Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alma de primavera.
 ¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños tan verdaderas!...
Vive esperanza, ¡quien sabe
lo que se traga la tierra!..


Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Di ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
en donde nunca bebí?
Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una colmena tenia
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en el,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente por que daba
calores de rojo hogar,
y era sol por que alumbraba
y por que hacía llorar.
Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón. 

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente por que daba
calores de rojo hogar,
y era sol por que alumbraba
y por que hacía llorar.
Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón. 


Castillo de Almenar

Leonor nace un 12 de Junio de 1894, en el Castillo de Almenar de Soria. La causa de este hecho, no es mas que el padre, Ceferino Izquierdo que era sargento de la guardia civil en el cuartel situado dentro del Castillo.     
    
Iglesia de San Pedro de Almenar
Leonor fue bautizada en la Iglesia de San Pedro Apóstol del siglo XVIII de Almenar. 

Una vez que en París, detectan en Leonor la terrible enfermedad de la tuberculosis la pareja regresa a Soria. Es Septiembre de 1911. Antonio se consagra al cuidado de su esposa en todos los momentos que tiene libres. En la primavera de 1912, alquilan una casita en el paseo del Mirón. 

Ermita del Mirón

Una noche de verano
--estaba abierto el balcón
y la puerta de mi casa--
la muerte en mi casa entró.
Se fue acercando a su lecho
--ni siquiera me miró--,
con unos dedos muy finos,
algo muy tenue rompió.
Silenciosa y sin mirarme,
la muerte otra vez pasó
delante de mí. ¿Qué has hecho?
La muerte no respondió.
Mi niña quedo tranquila,
dolido mi corazón,
¡Ay, lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos.



Los caminitos blancos
se cruzan y se alejan,
buscando los dispersos caseríos
del valle de la sierra.
Camino de los campos.
¡Ay, ya no puedo caminar con ella!

viernes, 26 de julio de 2013

Antonio Machado



Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.


Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—;
mas recibí la flecha que me
asignò Cupido
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.


Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.


Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.


Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me
enseñò el secreto de la filantropía.


Y al cabo, nada os debo; me debéis cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la
mansiòn que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.


Y cuando llegue el día del último viaje
y esté a partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.


Poema "Retrato" de Antonio Machado