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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Felipe de Edimburgo


Felipe de Edimburgo

Cuando vio a su hijo Carlos por primera vez comentó: “Parece un Puding de ciruela”.
En 1947, le preguntó a un trabajador de ferrocarriles sobre sus posibilidades de ascenso y éste le dijo: “Tendría que morir mi jefe” el le replicó: “Justo lo que me pasa a mi”.
En una visita a China, les dijo a unos estudiantes Británicos: “Si siguen aquí mas tiempo acabarán con los ojos rasgados”.
Le preguntaron si le gustaría visitar la Unión Soviética y dijo: “Me encantaría ir a Rusia a pesar de que esos bastardos mataraon a la mitad de mi familia”.
A los ingleses que recorrieron el estado de Nueva Guinea les felicitó, en 1998 porque “han conseguido no ser comidos”.
En 1966, aseguró que las mujeres británicas “no saben cocinar”.
Al presidente de Nigeria, vestido con una túnica tradicional de su país, le dijo que parecía que estaba a punto de irse a la cama.
Escuchando un discurso de Cherie Blair, esposa del exprimer ministro británico, le comentó a sus acompañantes que “esa mujer tiene una boca mas grande que un buzón”.
En un discurso pronunciado en el Foro Mundial de la Naturaleza, dijo: “Si tiene cuatro patas y no es una silla; si vuela, tiene dos alas y no es un avión y si nada, pero no es un submarino, los cantoneses seguro que se lo comen”.
A aborígenes australianos les preguntó: “¿Ustedes, todavía se tiran lanzas?”. 
Durante una exposición de arte etíope, en 1965, murmuró: “Parece el tipo de dibujo que traería mi hija a casa después de una clase de dibujo”.
Durante la recesión de 1981 afirmó: “Todo el mundo decía que debería tener mas tiempo libre. Ahora todos se lamentan de que están sin empleo”.
En el 2009 les dijo a los miembros de una compañía de danza de raza negra: “Son ustedes de la misma familia ¿verdad?”.
A un niño de 13 años que miraba un lanzamiento, “Nunca podrás ser astronauta; eres demasiado gordo”.

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