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lunes, 30 de enero de 2017

Las Arrugas

La Arruga es Bella

Un día de verano María se fijó en que su abuelo tenía muchísimas arrugas, no sólo en la cara, sino por todas partes.

Abuelo, deberías darte la crema de mamá para las arrugas. 
Ya lo sé María. Es que soy un poco viejo... Pero no quiero perder ni una sola de mis arrugas. Debajo de cada una guardo el recuerdo de algo que aprendí :

"Esta la guardo del día que aprendí que era mejor perdonar que guardar rencor, esta de cuando supe que escuchar era mejor que hablar, esa otra enorme, que es más importante dar que recibir o una muy escondida que decía que no había nada mejor que pasar el tiempo con los niños...".

Desde aquel día, a María su abuelo le parecía cada día más guapo, y cada arruga que aparecía en su rostro, María acudía corriendo para ver qué nueva lección aprendía.

Hasta que en una de aquellas charlas, fue su abuelo quien descubrió una pequeña arruga en el cuello de la niña: ¿Y tú? ¿Qué lección guardas ahí? María sonriendo le dijo: Que no importa lo viejico que llegues a ser abuelo, porque.... 

¡¡TE QUIERO !!!



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